Devorando elefantes

martes, 30 de mayo de 2017

Miguel


       
   A mi hijo Miguel


"Tu risa me hace libre,
 me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca."




Nanas de la cebolla

Estás conmigo; cada vez puedo sentirte mejor. En clase, en la playa, bajo las escaleras de la terraza y cuando salimos a pasear. Estás conmigo cuando estoy triste, o cuando sueño con papá, cuando sueño que estamos los tres juntos, en casa, en paz después del baño, o entre las sábanas, siendo uno los tres.

Pienso mucho en tu carita. Y en tu alma.

Te pido perdón, hijo, si no te he regalado todas las sonrisas que mereces; te pido perdón por no haber sabido valorar la tregua que el destino ha puesto en nuestras vidas con tu NOMBRE. 

A cambio te doy la vida.
 La más bella de la oportunidades para salir por la puerta grande, para pensar, para salir por la puerta de atrás, para perdonar. Para mendigar una oportunidad más. Para matar monstruos, para contar las horas y dilapidar segundos, para dar un beso y redimir con un abrazo. 

Te doy las manos y tu boca con las que tejerás el amor, el miedo, la amistad, el trabajo.
Sé tú, ante todos, con todos. Llora. Sueña. Túmbate al sol y acurrúcate. Crea una causalidad que te reconcilie con el desconsuelo. 
Crea.
Cree. 

Papá y yo te estamos esperando.

Y eso siempre será así, hijo. 





lunes, 2 de enero de 2017

Certezas

Mi amiga Carmen sabe quién soy; por eso, su felicitación en estas fechas fue desearme certezas... Solo alguien que bien me quiere me desearía esto...
Solo aquí, hechas de palabras, nos atrevemos a hablar del amor, la culpa, las dudas, un hijo.


Es cierto que sigo espantando fantasmas que aperecen en los desvelos de madrugada y ni siquiera me atrevo a mentarte. Tejo una nueva culpa, la de no serte feliz. El origen de tu vida me inquieta, pero no soy capaz de ponerte un nombre y confiar en el destino. Me pregunto si el miedo se nutre en las entrañas y si también a ti te condenará. Quiero redimirte de mis complejos y que no arrastres las cadenas del desconsuelo.

Te quiero libre. Y sin embargo, no puedo ponerte un nombre. 


martes, 6 de diciembre de 2016

Agosto




Algo es distinto hoy. 
Esta mañana me desperté a las 6; toda la casa dormía como hemos conseguido dormir desde que las alarmas recuperaron sus horas y no te escuchamos respirar.
Estaba inquieta y opté por salir de la cama y envolverme en la manta que te sirvió de mortaja. Ninguna manta me calienta tanto como ésa.

Te he llorado, una vez más, con la fuerza que me da tu alma y te he rezado con la fuerza de la mía. Tu ausencia sigue presente en cada uno de los momentos que la vida me planta delante, con dulce crueldad, para recordarme que sin ti no soy nada: la oposición, el faro, el primer día de trabajo, el mar, la carretera, los pinos, nuestros "cachorricos",  el pestillo de casa, tu canción. 

He cogido toda la felicidad que me cabía en la maleta y he venido a ver a F.; no me había dicho nada, pero me estaba esperando. Hemos contado hasta agosto -como tú y Carmela-, dichosos, inseguros.

Ojalá yo lo haga tan bien.

martes, 22 de noviembre de 2016

Destinos


Hay un puente que tienes que cruzar todos los días. 

Al otro lado de mí es de día. Lo sé porque cada mañana la niebla del amanecer se rompe en mis oídos  y escucho lo que dicen de mí los limpios de corazón. Sus palabras sobrevuelan mi cabeza y reposan en mi espalda; son ligeras, apenas unas micras de espuma blanca que empapan mi camiseta y me calan los huesos. Ellos saben lo que es sentirse solo y abatido. 

Me están enseñando a mudar la piel. 

lunes, 7 de noviembre de 2016

Escamas





Hay una nube negra
que emborrona mis ojos
y mis oídos.

No conozco este camino. 
Cada vez siento más frío
y la niebla es más espesa.

Intuyo que no estáis lejos,
-todavía rezo de madrugada-
pero ya no puedo verte, 
apenas sentir las súplicas 
de mi piel escamada.

No quiero gritar, 
-sé que no está bien hacerlo-
solo quiero contarte al oído
cómo olía esta mañana la plaza, 
y que el banco sigue vacío.


¿Puedes escucharme?


Tengo miedo.




domingo, 30 de octubre de 2016

Otoño caduco


"Escogido estoy ya para la hazaña
del gran gozo del mundo:
de sorportar la dicha, de entregarle
todo lo que ella pide, carne, vida
muerte, resurrección, rosa, mordisco;"      
             
Felicidad inminente,
Pedro Salinas


Otoño


(Beas)

Me cuesta describir la felicidad. Me cuesta verbalizarla. Cuando pienso en la melancolía todo es más fácil; me vienen mil y una escenas de terror, de desamparo y desasosiego; sin embargo, la felicidad es caduca, como las hojas de mi otoño. Aún así, a veces tiene tanta luz que se filtra por entre las ramas desnudas de esta estación que me vio nacer y a la que se le ha robado el día, (quizá por eso).

Me ha pillado desprevenida, desprovista de  azúcar y con la puerta cerrada. No la esperaba y ha sabido resbalarse por entre  las sábanas de hilo y dormir en mi lecho. Esta mañana, cuando he despertado, no podía huir de ella. Hacía calor y en la cima de la Sierra se vislumbraban motas de nieve. He seguido, agradecida, a los minutos  y las horas en que me acompañaba. 

Esta noche me perfumaré con flor de cerezo. Cautelosa, esperaré que duerma a mi lado.






martes, 25 de octubre de 2016

AMISTAD A LO LARGO


A una amiga 

"Se pierde ingenuidad, se gana solidez, se quema el tiempo y no hay más. Se aspira al más allá, se adquiere liquidez, y todo sirve pa' na", Rosendo.





Cultura inquieta



No te confundas. Madurar es esto; desarrollar intolerancias, pulir exigencias y contar soledades. Cuando éramos chicas, nada parecía tener tanta importancia; apenas estábamos nosotras para saber que el tiempo se nos desmigajaba entre los dedos y los sueños todavía seguían intactos. Luchábamos por una misma causa y en el fondo del cajón guardábamos el mismo retal roído de emociones frescas.  Las horas no tenían un reloj al que agarrarse, ni el insomnio se lastimaba por débil. Te escuchaba  respirar en cada noche y no usábamos pestillos. No usábamos pestillos.

¿Cuántos pestillos usas ahora? Apuesto a que casi tantos como yo... ¿Desde cuándo no te sientas a mi lado? ¿Hace cuánto dejaste de regalarme un beso? Imagino que hace mucho de todo esto, tanto como yo a ti.



TE EXTRAÑO.